Decía la canción del grupo de Coque Malla “Adios papa, adios papa, consíguenos un poco de dinero más, más dinero”, una letra que parece escrita para tres de los mejores jugadores de fútbol de los últimos años, quienes comparten nombre entre ellos y con el grupo que triunfara a finales de los 80. Ronaldo Luiz Nazário de Lima, Ronaldo de Assis Moreira y Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro no sólo comparten nombre y habilidad con el balón.

Uno tras otro han ido siendo la gran estrella del momento y símbolo de la marca deportiva Nike, grandes contratos, apariciones en todos los grandes carteles, iconos de la juventud, del deporte y el triunfo. Pero, a la espera del devenir de CR7, también uno tras otro se han ido convirtiendo en iconos de la noche, del escándalo, enterrando en ellos su vida deportiva, su éxito, dejándose llevar por el tiempo y los contratos del pasado.

Los brasileños han llevado caminos similares, ambos comenzaron a deslumbrar al mundo en el FC Barcelona. Ronaldo maravillaría al mundo con su fuerza natural, su regate y su definición implacable, sentaba a los porteros, era imparable. Ronaldinho era otra fuerza de la naturaleza desbordante de imaginación, si no pasaba por encima, rompía la cintura del mejor defensa, era imposible saber lo que te tenías que esperar.

Ambos emigraron a Milán, Ronaldo en el Inter sufrió las bondades del fútbol italiano, marcajes sin tregua, el aliento del defensa en tu nuca, nada de caricias, y llegó el desastre, grave lesión de rodilla que le mantiene dos años entre recuperaciones y recaidas, llegándose a temer por su vuelta a los estadios. Pero Ronaldo consiguió resurgir de sus cenizas, reapareciendo ante todo el planeta para ganar el Campeonato de Mundo que se le había resistido antes.

Su gran actuación mundialística le lleva a Madrid, al enemigo del equipo que le vio nacer. En el futbol actual no hay cabida para los sentimentalismos, sólo importa el éxito y sobretodo el dinero. En el Madrid de los galácticos consigue ganar sus últimos campeonatos pero sobretodo empieza a ganar kilos de peso y adquiere el sobrenombre de “El Gordo”, los rumores sobre fiestas nocturnas y escándalos empiezan a ser continuos. Divorcios, boda falsa, fiestas con prostitutas, la lista podría ser interminable.

Tras fracasar en el Mundial 2006 sale hacia Milán, al enemigo del equipo que le mantuvo en sus peores momentos, dejando claro que con él no va lo de sentir los colores. Muy fuera de forma, se lesiona su rodilla buena. Esto casi parece suponer una liberación para él, permitiéndole dar rienda suelta a su gusto por la comida y las grandes fiestas brasileñas. Su escándalo más sonado llega por la denuncia policial de unos travestis, sale a la luz pública a dar explicaciones pero aun así pierde algunos de sus patrocinadores. Ronaldo acaba de fichar por Corinthians pero no tengo claro que llegue a debutar, y mucho menos dignamente, espero no tener que ver como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos se arrastra por los campos.

Ronaldinho ha ido siguiendo un camino similar, pero como alumno aventajado ya fue fraguando su retaila de escándalos mientras vestía la camiseta blaugrana. Tras ganarse con su talento y grandes actuaciones un contrato millonario y el ser idolatrado por la afición barcelonista, Ronaldinho empieza a bajar su rendimiento de manera exponencial, y aquel jugador fibroso y musculado empieza a convertirse en un jugador fofo que asoma barriga bajo la camiseta. Lesiones de extraño carácter, entrenamientos a solas en el gimnasio, las explicaciones que se dan empiezan a ser difíciles de creer, un hijo ilegítimo y la rumorología sobre su vida nocturna empieza a convertirse en un clamor público. Vueltas intermitentes a los terrenos de juego por los que pasa como alma en pena aquel jugador que había sido la alegría hecha fútbol.

Sale hacia Milán con otro gran contrato bajo el brazo, pero ya no se esconde, escándalo por una fiesta hasta la madrugada tras un partido con la selección de Brasil, encadena las fiestas justificándolas dudosamente, y aquellos que pensaban que el cambio de aires le iba a hacer resurgir empiezan a darse cuenta de que es una causa perdida.

Y llegamos a la estrella del momento, el último de la saga, Cristiano Ronaldo, otro jugador de grandes condiciones naturales, dueño y señor de todas las habilidades necesarias de medio campo en adelante, el cual le daría el contrato soñado, vive un año plagado de escándalos, se le ha relacionado con infinidad de mujeres que no han dudado en acudir a la prensa rosa, orgías con prostitutas, espectacular accidente de coche. Igual me equivoco, pero lleva todo el camino de hacer honor a su nombre, la dinastía de los Ronaldos suma y sigue.