Kenneth George “Ken” Aston, nació en Colchester, Essex el 1 de septiembre de 1915 y murió el 21 de octubre de 2001. Ken Aston fue profesor, soldado y árbitro de fútbol, además en 1997 se le concedió la Orden del Imperio Británico.

En Inglaterra donde las actividades deportivas forman parte de la vida académica, Ken Aston trabajaba de profesor en Essex y le tocó arbitrar un partido de fútbol entre sus estudiantes en 1935, con sólo 20 años. No debió parecerle tan mala la experiencia ya que realizó un curso sobre esta especialidad en 1936.

En los años sesenta, Aston logró auparse a la élite del arbitraje inglés y fue nombrado árbitro para el Mundial en Chile 1962. Aston había realizado un perfecto arbitraje en el partido inaugural entre el equipo anfitrión de Chile y Suiza (3-1), por eso la FIFA decidió sustituir al árbitro propuesto inicialmente para el partido entre Chile e Italia (2-0) por Ken Aston, ya que se le consideró más experimentado y seguro.

Antes del partido que enfrentaba a ambas selecciones, los periódicos chilenos inflamaron el ambiente en contra del conjunto visitante. Informaron sobre una noticia publicada por sus homólogos italianos refiriéndose a Santiago de Chile: “[…] que es el símbolo triste de uno de los países subdesarrollados del mundo y afligido por todos los males posibles: desnutrición, prostitución, analfabetismo, alcoholismo, miseria…“. Ante tal afrenta al orgullo del país, lo menos importante era el fútbol, se trataba de una cuestión de honor y como toda cuestión de honor se solucionaría con un duelo. Por eso, el partido pasó a la historia con el sobrenombre de “la batalla de Santiago“.

El comentarista inglés David Coleman presentó este partido cuando fue retransmitido por la televisión británica con la peculiar flema británica: “Buenas tardes. El juego que están por presenciar es la exhibición de fútbol más estúpida, espantosa, desagradable y vergonzosa, posiblemente, en la historia de este deporte.”

Los jugadores italianos conscientes de la grave situación entraron en el terreno de juego lanzando ramos de claveles blancos a la grada intentando calmar los ánimos. Pero las 66.000 almas presentes en el Estadio Nacional de Chile los devolvieron al campo y con una sola voz los pitaron e increparon.

Ken Aston dio comienzo al partido y enseguida se notó el estilo de juego italiano, con una presión constante y a veces violenta. Por eso la primera falta fue pitada a los 12 segundos de juego. A los 7 minutos, el delantero Giorgio Ferrini realiza una terrorífica entrada al chileno Honorino Landa y el árbitro inglés le expulsa del campo. Ferrini no quiere abandonar el terreno de juego, provocando que los Carabineros de Chile entraran al campo y le arrestaran. Unos minutos después, el mismo Landa realiza una grave falta, siendo perdonada por el árbitro. A partir de aquí el partido se desarrolla lentamente debido a las continuas interrupciones por faltas que provocaban discusiones entre los jugadores.

En el minuto 38 del primer tiempo se produciría la situación más recordada del partido. Leonel Sánchez lleva la pelota pegada a su pie izquierdo, escondiéndola del jugador italiano Mario David. Se da vuelta y recibe una patada que lo hace caer, a quince metros del área. Estando en el suelo, David golpea repetidamente el balón y, de paso, a Sánchez lo que provoca su furia. El linier agita su bandera, pitando el arbitro la falta. Pero no es suficiente para Leonel, recuerda las lecciones de su padre el boxeador René Sánchez, y conecta un gancho de izquierda al mentón italiano, quien cae KO al césped. El público aguanta la respiración esperando que el arbitro comience la cuenta atrás pero tras consultar con su asistente no sanciona ninguna de las dos acciones. Minutos después en mitad del juego, David se vengaría realizando una espectacular patada voladora a Leonel Sánchez, siendo inmediatamente expulsado por Aston.

En la segunda parte, el partido sigue por los mismos derroteros, con durísimas entradas por parte de ambos equipos. Chile aprovechando una mejora en su juego, que Italia tenía dos jugadores menos y la confusión reinante se adjudicó el encuentro por 2 a 0. Ken Aston decide terminar con el partido a los 90 minutos exactos. El estadio estalla de alegría, ya que Chile asegura su clasificación a la siguiente ronda.

Aston reconoció más tarde que no tuvo su mejor día, pero se excusó diciendo: “No estaba arbitrando un partido de fútbol, estaba actuando como un juez en un conflicto militar“. Además aseguró que pensó suspender el partido, pero temió que el estadio provocara un motín.
Ken Aston se retiro del arbitraje pitando la final de la Copa Inglesa en 1963. Pero no acabaría aquí su relación con el fútbol ya que la FIFA le nombró miembro de la Comisión de Árbitros en 1966, que presidió de 1970 a 1972.

En cuartos de final del mundial de 1966 se enfrentaron la selección anfitriona de Inglaterra contra Argentina (1-0), siendo dirigido el encuentro por el arbitro Rudolf Kreitlein de Alemania Federal. Fue un arbitraje muy controvertido con un gol en situación dudosa del inglés Geoff Hurst en el minuto 78. Anteriormente el colegiado había expulsado al capitán albiceleste Antonio Rattin en el minuto 35, aunque este tardó más de diez minutos en abandonar el terreno de juego ya que las expulsiones se indicaban de forma verbal y el argentino no quiso entender que Kreitlein le había expulsado hasta que no entró un intérprete al terreno de juego. Aún así, Ken Aston como responsable del arbitraje en el Mundial tuvo que emplear toda su diplomacia para tranquilizar al expulsado capitán argentino Rattin y evitar así la suspensión del partido.

Pero la importancia del partido se debió a un asunto esencialmente diferente, ya que los hermanos Jack y Bobby Charlton habían sido amonestados por el colegiado pero ni los espectadores ni Alf Ramsay director técnico del equipo inglés pudieron darse cuenta de este hecho por los gestos del árbitro. Tras pedir Ramsay explicaciones a la FIFA, Ken Aston decidió estudiar este problema para evitar situaciones similares en el futuro.

Ken Aston conducía su coche por la calle Kensington de Londres cuando el semáforo se puso en rojo y pensó: “Amarillo”, puedes aún pasar; “Rojo”, alto, fuera del terreno. Las tarjetas amarilla y roja se utilizaron por primera vez en el Mundial de México 1970.