Las recientes declaraciones de su hijo de 12 años en un programa de Channel Four han estremecido al mundo, en ellas dice sin rodeos: “Probablemente va a morir pronto. No creo que sirva de nada ayudarle. Es una pérdida de tiempo. Si pudiera pedir un deseo, desearía que nos dejara”. El propio Gascoigne, de 41 años, dice en el mismo programa de televisión que sufre “desórdenes alimenticios, trastorno bipolar, cambios de humor y ansiedad” y que ha pensado en la muerte.

Considerado uno de los mejores centrocampistas ingleses de la historia, fuerte y dotado de un regate corto e infalible. Nunca estuvo en plena forma, su comportamiento dentro del campo nunca fue ideal, molestaba constantemente a sus rivales, y cuando podía les humillaba con un regate y después se mofaba en sus caras. Nunca se llevó bien con sus compañeros de equipo en ninguno de los clubes en que jugó, y llegó más veces borracho que sereno a un entrenamiento. Pero pese a todo, Paul Gascoigne era un ídolo.

Gazza salió de su Tyneside natal hacia el Newcastle United, equipo que por entonces estaba en la First Division, 25 goles en 99 partidos llamaron la atención del Tottenham, que lo fichó por dos millones de libras en 1988, donde se convirtió rápidamente en un héroe en White Hart Lane con sus grandes disparos a media distancia
Poco tiempo después hizo su debut en el combinado nacional e impresionó de tal manera a Bobby Robson que lo incluyó en la selección del mundial de Italia 90. Donde deslumbró al mundo con jugadas llenas de inspiración, las cuales llevaron a Inglaterra a alcanzar las semifinales. En aquella semifinal para el recuerdo, finalmente perdida en la tanda de penaltis, él estaba llevando ventaja en la tensa batalla que había en el mediocampo, cuando una absurda entrada le fue sancionada con tarjeta amarilla, la cual le dejaba fuera de una potencial final, las imágenes de las lágrimas en sus ojos le convirtieron en héroe nacional y de fama mundial, empezaba la Gazzamania y volvía de Italia convertido en una estrella.

Se sucedían las actuaciones memorables en el Tottenham bajo la tutela de Terry Venables. En 1991 cuando ya tenía apalabrado su pase a la Lazio por 8,5 millones de libras y él quería dejar los Spurs demostrando al mundo lo bueno que era, una fea entrada suya a un jugador del Nottingham Forest en la final de la FA Cup le produjo una rotura de ligamento cruzado, la cual le hizo perderse toda la temporada siguiente y echó al traste su fichaje, mientras se recuperaba se volvió a romper la rodilla en una fiesta lo que todavía alargó más su recuperación.

Al final fue traspasado a la Lazio en septiembre de 1992 por 5,5 millones de libras, donde se encontró agobiado por la presión de los medios y una sucesión de serias lesiones que le llevaron a jugar sólo 41 partidos en 3 temporadas.

Gazza fue traspasado a Glasgow Rangers en 1995, rápidamente se metió en aceite hirviendo cuando durante un partido de pretemporada celebró un gol haciendo como que tocaba la flauta, un símbolo unionista que enfureció a los seguidores del eterno rival Celtic de Glasgow. Aquí su carrera volvió a despegar, consiguiendo dos Ligas, una Copa Escocesa y una Copa de la Liga, teniendo un papel principal en el equipo.

Sus hábitos etílicos fueron lanzados a la palestra tras un escándalo en Hong Kong donde estuvo bebiendo tequila que sus compañeros le arrojaban directamente a la boca. A raíz del incidente Gazza se dejó la piel en el torneo, cayendo de nuevo en semifinales con los alemanes y por penaltis otra vez.

Se casó con Sheryl con quien han tenido tres hijos, pero esto no le paró, se le empezó a ver constantemente de fiesta con sus amigos, problemas con el alcohol, actos de indisciplina en su equipo, un aumento importante de sus kilos, y un nuevo incidente tocando la flauta en un partido contra el Celtic, aceleró su salida de los Rangers en 1998 hacia el Middlesbrough, estando incluso amenazado de muerte por el IRA. Gazza pensaba que su vuelta a Inglaterra le ayudaría a ir con la selección al mundial de 1998, pero Glenn Hoddle no contó con él tras una sonada borrachera en la concentración en La Manga, poniendo fin a sus 57 participaciones internacionales. El se tomó esto muy mal, sus problemas con el alcoholismo se agravaron y llegó a ser ingresado en una clínica de desintoxicación. Podría afirmarse que Paul Gascoigne dejó de ser futbolista profesional en aquel verano de 1998, empezando una vida nómada por Everton, Burnley, China y Boston en un último intento de recuperar viejas glorias.

Estos últimos años sumido en el alcoholismo y la depresión, le han hecho noticia en una continua entrada y salida de clínicas de rehabilitación, detenido contra su voluntad conforme a la ley da salud, y ya en septiembre fue ingresado en un hospital de Faro, en Portugal, por una supuesta sobredosis de alcohol y drogas, siendo dado de alta al día siguiente tras un lavado de estómago.

Esperemos que el reportaje, el cual al parecer le impidieron ver sus familiares y los doctores de la clínica en la que actualmente se haya internado, no le haya hundido un poco más, y pueda recuperar en algún momento las ganas de vivir.